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This content is provided by the WHO Collaborating Center in Supportive Cancer Care, Pain Research Group, The University of Texas M. D. Anderson Cancer Center. |
Anualmente se diagnostican 1 millón de casos nuevos de cáncer en los Estados Unidos. Actualmente, cerca de 8 millones de norteamericanos tienen cáncer o historia de cáncer; la mitad de éstos diagnósticos fueron durante los últimos 5 años. El cáncer causa 1 de cada 10 muertes en todo el mundo (Stjernsward and Teoh, 1990) y aumentó notablemente su prevalencia en los Estados Unidos, donde causa 1 de cada 5 muertes -- cerca de 1,400 muertes por día (American Cancer Society, 1994).
El dolor asociado con cáncer es con frecuencia inadecuadamente tratado en los adultos (Bonica, 1990) y en los niños (Miser, Dothage, Wesley, et al., 1994). Los pacientes con cáncer pueden tener dolor originado por causas múltiples (Coyle, Adelhardt, Foley, et al., 1990). El dolor por cáncer puede ser debido a: (1)progresión tumoral y patología relacionada (p. e., daño del nervio), (2)cirugías u otros procedimientos terapéuticos o diagnósticos invasivos, (3)toxicidad de la quimioterapia y radioterapia, (4)infección o (5)dolor muscular ocasionado por actividad física limitada (Foley, 1979). La incidencia del dolor en pacientes con cáncer depende de la naturaleza y el estadio de la enfermedad. Al momento del diagnóstico y en estadios intermedios, el 30 a 45% de los pacientes experimenta dolor moderado a severo (Daut and Cleeland, 1982). En promedio, cerca del 75% de los pacientes con cáncer avanzado presentan dolor. De los pacientes con cáncer, 40 a 50% informan dolor moderado a severo y el otro 25 a 30 % dolor muy severo (Bonica, 1990).
En aproximadamente el 90% de los pacientes, el dolor por cáncer puede ser controlado con medidas relativamente sencillas (Gosis, Gorini, Ratti, et al., 1989; Schug, Zech, and Dörr, 1990; Teoh and Stjernsward, 1992; Ventafridda, Caraceni, and Gamba 1990), y aún así un informe del National Cancer Institute Workshop on Cancer Pain (1990), indica que "el tratamiento inadecuado del dolor y de otros síntomas del cáncer es un problema de salud pública serio y descuidado" (National Cancer Institute, 1990). El taller concluyó que "... todos los pacientes con cáncer deben tener la expectativa que el dolor será controlado, como un aspecto integral de su cuidado a lo largo del curso de la enfermedad" (National Cancer Institute, 1990).
Debido a que el control del dolor por cáncer es un problema de alcances internacionales, la OMS insiste en que todas las naciones deben ofrecer alta prioridad para el establecimiento de programas de vigilancia del alivio del dolor por cáncer (Stjernsward and Teoh, 1990). En los Estados Unidos un gran número de organizaciones trabajan para alcanzar esta meta (Ad Hoc Committee of Cancer Pain of the American Society of Clinical Oncology, 1992; American Pain Society, 1986; Health and Public Policy Committee, American College of Physicians, 1983; McGivney and Crooks, 1984; Spross, McGuire, and Schmitt, 1990a, 1990b, 1990c; Weissman, Burchman, Dinndorf, et al., 1988).