|
This content is provided by the WHO Collaborating Center in Supportive Cancer Care, Pain Research Group, The University of Texas M. D. Anderson Cancer Center. |
La irradiación paliativa puede ser administrada en tumores sintomáticos primarios o metastásicos de cualquier localización. En algunos casos se puede administrar una terapia agresiva y en ocasiones prolongada a pacientes con tumores primarios como sarcoma de tejidos blandos, carcinoma de seno, pulmón y recto para proporcionar alivio sintomático y control del avance de la enfermedad. La irradiación paliativa también se puede administrar en lesiones metastásicas que involucran cerebro, ojos, piel y tejidos blandos. La irradiación localizada puede ser usada para tratar síntomas causados por nódulos linfáticos que comprimen raíces de nervios adyacentes y vasos sanguíneos. Los tumores intra-abdominales pueden infiltrar el retroperitoneo o las raíces de nervios adyacentes o pueden causar obstrucción intestinal. A pesar de la limitada tolerancia del intestino a la irradiación, algo de mejoría del tumor y de los síntomas se puede proporcionar con irradiaciones fraccionadas. Debido a que la tolerancia a la irradiación del hígado o riñones normales es menor que la del intestino, los tratamientos (con irradiación) del dolor ocasionado por distensión capsular o por compromiso del órgano son excepcionales. La radioterapia generalmente no se administra en estos casos a menos que con la terapia analgésica y la quimioterapia no se haya obtenido resultado.
El sangrado sintomático ocasionado por tumores bronquiales, cervicales y vesicales puede ser detenido con irradiación externa.