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This content is provided by the WHO Collaborating Center in Supportive Cancer Care, Pain Research Group, The University of Texas M. D. Anderson Cancer Center. |
Los pacientes con cáncer son sometidos a procedimientos diagnósticos, terapéuticos, o de apoyo dolorosos, como punción lumbar, aspiración de médula ósea y biopsias. A pesar que las venopunciones, la inserción de catéteres intravenosos e inyecciones intramusculares son menos invasivos y menos dolorosos, su frecuencia y repetición son causa importante de temor y sufrimiento. En los protocolos de tratamientos agresivos con frecuencia se realizan procedimientos invasivos múltiples diaria o semanalmente.
Los niños con cáncer consideran que los procedimientos dolorosos son la parte más difícil de la enfermedad; y la frecuente repetición de los procedimientos no los desensibilizan al sufrimiento (Fowler-Kerry, 1990; Weekes y Saavedra, 1988). Estudios no publicados sobre la reacción de los adultos a los procedimientos repetitivos, muestran que algunos adultos tienen mayor capacidad de adaptación en razón de su mayor capacidad cognitiva, experiencia en el manejo de la adversidad y el sufrimiento. Sin embargo lo que es doloroso para un niño o un adolescente es también doloroso para un adulto, especialmente cuando se encuentra bajo el estrés de una enfermedad potencialmente fatal. Por lo tanto, en los pacientes con cáncer el control del sufrimiento debe incluir consideración y manejo adecuados del dolor y molestias asociadas a procedimientos.
La mayor parte de la información acerca del manejo del dolor relacionado con procedimientos proviene de estudios en niños con cáncer y con manejo no farmacológico. En estas Guías los datos más relevantes sobre el manejo cognitivo-conductual en niños se extrapolaron en los casos en los cuales no había estudios con adultos.