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This content is provided by the WHO Collaborating Center in Supportive Cancer Care, Pain Research Group, The University of Texas M. D. Anderson Cancer Center. |
Procedimientos habitualmente no dolorosos (TAC, resonancia magnética, posicionamiento para radioterapia y ultrasonido) que requieren colocar al paciente sobre una superficie dura y fría y pueden ocasionar temor e indirectamente provocar dolor y sufrimiento. En pacientes mayores de 5 años se puede proporcionar educación preparatoria acerca de las sensaciones y circunstancias que el paciente experimentará (Johnson, Rice, Fuller et al., 1978) también se puede hacer uso de hipnosis, distracción, visualización (Katz, Kellerman, and Ellenberg, 1987; Zeltzer, Altman, Cohen et al., 1990) y relajación (Pfaff, Smith y Gowan1989) estas técnicas pueden disminuir el sufrimiento y facilitar la aceptación del procedimiento. Los sedantes como hidrato de cloral oral, fentobarbital y midazolam (Sievers, Yee, Foley, et al., 1991) pueden ser apropiados para procedimientos no dolorosos que requieren la cooperación de los pacientes para permanecer quietos, particularmente en niños menores de 6 años y pacientes con déficit cognitivo. Como la sedación farmacológica puede inducir pérdida de reflejos protectores, los pacientes deben ser estrictamente monitoreados (American Academy of Pediatrics Committee on Drugs, 1992). Los procedimientos dolorosos pueden exacerbar el dolor preexistente y puede requerirse analgesia adicional Tabla No. 20.
Los planes para el manejo de dolor relacionado con procedimientos, deberán responder varias preguntas.
Consideraciones Generales
Maneje profilácticamente el dolor relacionado con el procedimiento.
Los pacientes se benefician de la predecibilidad relacionada con el tiempo, frecuencia y agrupación de los procedimientos. Es adecuado concentrar las intervenciones en el tiempo para que el paciente disponga las de "épocas libres" (exceptuando procedimientos de urgencia).
Establezca condiciones ambientales y de privacidad adecuadas. Los procedimientos en niños se deben realizar en lo posible en un cuarto diferente al dormitorio. Los factores ambientales como habitaciones frías o concurridas o beepers conectados a máquinas pueden aumentar el distrés. (Fowler-Kerry, 1990; Hester, 1989)
Antes del procedimiento controle en lo posible el dolor preexistente de la mejor manera posible. Ajuste las opciones de tratamiento al las necesidades del paciente y la familia y a sus preferencias en cuanto al procedimiento y el contexto en que se efectúa. Complemente e integre las opciones farmacológicas y no farmacológicas.
Después del procedimiento evalúe conjuntamente con el paciente y su familia la experiencia y sus percepciones sobre la eficacia de las estrategias para el manejo del dolor.
Preparación psicológica del paciente
Provea preparación adecuada al paciente y la familia. Para los niños, discuta cuales son las expectativas y cual puede ser la respuesta del niño.
Consideraciones Sobre el Procedimiento
En caso de procedimientos repetitivos, maximize el tratamiento del dolor y ansiedad durante la primera experiencia para minimizar la ansiedad relacionada a los procedimientos siguientes.
Asegure la habilidad de la persona que realiza el procedimiento y el momento oportuno de su ejecución (Zeltzer, Altman, Cohen, et al., 1990)
Minimice las demoras para prevenir el escalonamiento del dolor y ansiedad crecientes (Fowler-Kerry, 1990)
En caso del empleo de sedantes disponga de equipos de monitorización y resucitación. Debe haber disponibilidad inmediata de las instalaciones, equipos y personal entrenado para el manejo de emergencias (p. e.: vómito, ventilación inadecuada, y anafilaxis) (American Academy of Pediatrics Committee on Drugs, 1992; American Nurses Association, 1992).
Intervenciones No Farmacológicas
Si los padres lo desean, permita que acompañen al niño durante el procedimiento. La presencia de los padres es una fuente de tranquilidad para el niño (Bauchner, Waring, and Vinci, 1991). El conocimiento del niño puede ser útil. Los padres deben saber anticipadamente qué hacer, donde ubicarse, y qué decir para ayudar al niño durante el procedimiento. No se le debe solicitar a los padres que sujeten al niño durante el procedimiento.
Los adultos también se pueden beneficiar de la compañía de un amigo o pariente (Puntillo, 1990). Atienda las preferencias del paciente sobre este tema.
Los lactantes se pueden beneficiar de intervenciones moto-sensoriales (p. e. emplear un chupo, sonajero, tocarlo y acariciarlo, etc.) (Campos, 1989; NAACOG Committee on Practice, 1991). Las técnicas cognitivo-conductuales para niños mayores incluyen técnicas de distracción tales como música (Ryan, 1989), técnicas de adaptación (Siegel y Peterson, 1981), hipnosis (Kuttner, 1988; Olness, 1981; Zeltzer y LeBaron, 1982), terapia lúdica (Ellerton, Caty, y Ritchie, 1985), técnicas cognitivas (Ross, 1984). Los medios físicos incluyen TENS (Eland, 1989) y contrairritantes como el hielo (Zeltzer, Altman, Cohen, et al., 1990). En los adultos algunas técnicas que han demostrado eficacia en la reducción del dolor asociado a procedimientos o en el uso de analgésicos incluyen conducción de la imaginación (imagery) (Horan, Laying, y Pursell, 1976), e hipnosis (Reeves, Redd, Storm et al., 1993) e información sensorial y acerca del procedimiento (Reading 1982). Muchas de éstas técnicas, incluyendo la hipnosis, modificación cognitiva y contrairritantes también pueden ser útiles para adultos. En todos los casos la elección del método se fundamentará en las preferencias del paciente, su personalidad, y su capacidad de adaptación.
Intervenciones farmacológicas
En lo posible administre los fármacos por la vía menos dolorosa (p. e. oral, transdérmica, o intravenosa). Si se requiere la vía parenteral y el paciente no tiene acceso venoso, es preferible una inyección que múltiples intentos para insertar un catéter intravenoso.