This content is provided by the WHO Collaborating Center in Supportive Cancer Care, Pain Research Group, The University of Texas M. D. Anderson Cancer Center.
El equipo de cuidado clínico debe prestar particular atención a la evaluación y
tratamiento del dolor en poblaciones especiales, incluyendo los niños y los viejos, pacientes con déficit cognitivo, drogadictos conocidos o sospechosos y
personas que no hablan la lengua predominante (Consenso del Panel).
La observación del comportamiento debe ser el método principal de evaluación en los niños preverbales y es también valiosa para la evaluación de los niños
que hablan y los adultos con déficit cognitivo (Consenso del Panel)
Los lactantes, especialmente los no ventilados, deberán ser estrechamente monitorizados cuando reciben opioides porque en este grupo la eliminación de
los opioides es más prolongada y la barrera hematoencefálica es más permeable, lo que incrementa el riesgo potencial de sedación inducida por opioides y la
depresión respiratoria (A).
Los ancianos son más vulnerables a la acumulación de fármacos (como consecuencia de los cambios en la farmacocinética relacionados con la edad). Una
cuidadosa evaluación y un manejo agresivo del dolor son necesarios tanto en los ancianos como en poblaciones más jóvenes (A).
Cuando se presentan nuevos síntomas psiquiátricos en un paciente con cáncer se debe considerar la posibilidad de dolor no controlado. (Consenso del Panel).
El dolor no controlado es un factor que condiciona en forma importante solicitudes de suicidio asistido por el médico o eutanasia, por lo tanto deberá ser
evaluado y tratado agresivamente (B).
Como los pacientes con historia de abuso de sustancias están en riesgo de subtratamiento del dolor por cáncer, deberán ser manejados por clínicos con
conocimientos en tratamiento del dolor y abuso de sustancias. (Consenso del Panel).
Las modalidades analgésicas no opioides no deben ser sustitutas de los opioides para tratar el dolor severo en el abusador de sustancias. (Consenso del Panel).
Cuando se esté evaluando el dolor o desarrollando el plan de tratamiento, el equipo de salud deberá estar consciente de las necesidades particulares y de las
circunstancias de los pacientes de los diferentes grupos étnicos y culturales. (Consenso del Panel)
Como los pacientes VIH positivos o con SIDA tienen con frecuencia problemas de dolor similares a los pacientes con cáncer, las recomendaciones para
evaluación y manejo del dolor de estas Guías son útiles en pacientes con SIDA (B)
Jacox A. Carr DB, Payne R, et al. Management of cancer pain. Clinical Practice Guideline No. 9. AHCPR Publication No. 94-0592. Rockville, MD. Agency for Health Care Policy and Research. U.S. Department of Health and Human Services. Public Health Service. March 1994.