M. D. Anderson logo This content is provided by the WHO Collaborating Center in Supportive Cancer Care, Pain Research Group, The University of Texas M. D. Anderson Cancer Center.

M. D. Anderson : 7. Dolor en Poblaciones Especiales : Dolor en Neonatos, Niños y Adolescentes

La mayoría de los niños con cáncer experimentan dolor (McGrath, 1990b) que tiene características que lo diferencian del dolor de los adultos. Después del diagnóstico, el común de las enfermedades malignas en la infancia generalmente responden al tratamiento y el dolor relacionado con la enfermedad con frecuencia entra en remisión. Si el tumor recurre y es resistente al tratamiento, la enfermedad progresa rápidamente ocasionando una muerte temprana (Miser, 1993).

El dolor en los niños con cáncer proviene con más frecuencia del tratamiento que de la enfermedad (Miser, Dothage, Wesley, et al., 1987). Los protocolos de tratamiento agresivo multimodal en niños incrementaron marcadamente las tasas de supervivencia en la mayoría de los tipos de cáncer, pero con frecuencia conllevan toxicidad que resulta en condiciones dolorosas, por ejemplo mucositis, neuropatías periféricas e infección.

Los niños con cáncer pueden tener procedimientos que varían desde venopunciones hasta aspiración de médula ósea y biopsias. Estos niños pueden tener una o más venopunciones diarias, punciones lumbares semanales y aspiraciones de médula ósea mensuales. A diferencia de los adultos, los lactantes y los niños no firman autorización para estos procedimientos y con frecuencia no entienden las razones para dichas intervenciones o no conocen su duración. Aunque una preparación apropiada y una analgesia adecuada son cruciales en los niños sometidos a estos procedimientos, con frecuencia ninguna de las dos se cumple o solamente ocurre en forma casual. (Schechter, 1989).

Un manejo óptimo del dolor por cáncer requiere estar consciente de los diferentes aspectos que modulan su dolor, como son: el nivel de desarrollo del niño, su estado cognitivo y emocional, rasgos de personalidad, condición física y experiencias pasadas; el significado del dolor para el niño; el estado de la enfermedad; sus temores y preocupaciones acerca de la enfermedad y la muerte; problemas, actitudes y reacciones de la familia; antecedentes culturales y ambientales (Hester, Foster, y Beyer, 1992). Los clínicos deben estar conscientes que los niños con cáncer experimentan muchos síntomas estresantes como dolor, depresión, ansiedad, pánico, prurito, fatiga, náusea, estreñimiento, insomnio, disnea y temor al abandono y a la muerte.

El conocimiento del niño y de los patrones de desarrollo y de comportamiento son importantes en el manejo del dolor. Los clínicos deben diseñar estrategias de evaluación y manejo de acuerdo al nivel de desarrollo del niño, su personalidad y estado emocional y físico; este diseño es particularmente necesario para niños con retardo en el desarrollo, dificultad de aprendizaje, trastornos emocionales y barreras del lenguaje.

La evaluación no solo es diagnóstica sino también terapéutica. La evaluación del significado del dolor para el niño y su familia, el impacto del dolor sobre las actividades diarias y el estado de ánimo y las preocupaciones y los síntomas asociados ayudan a los clínicos a entender el dolor desde la perspectiva del niño y la familia. Preguntar acerca del dolor expresa el deseo del clínico de aliviar el dolor y el sufrimiento y crea una alianza terapéutica con el niño y la familia.

Es más fácil para los clínicos entender la naturaleza subjetiva de experiencias como el dolor, la ansiedad y el desespero cuando el niño puede verbalizar, pero con algunos niños la comunicación verbal es difícil o imposible. Por esto, el clínico debe sospechar la posibilidad que el dolor y la incomodidad existen aún si no hay signos aparentes.

Evaluación
Métodos Para Evaluar el Dolor
Manejo del Dolor
Métodos No Farmacológicos
Evaluando la Aplicabilidad de las Estrategias para el Manejo del Dolor
[ Go Up ]


M. D. Anderson logo

Se recomienda citar este documento así:

Jacox A. Carr DB, Payne R, et al. Management of cancer pain. Clinical Practice Guideline No. 9. AHCPR Publication No. 94-0592. Rockville, MD. Agency for Health Care Policy and Research. U.S. Department of Health and Human Services. Public Health Service. March 1994.