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This content is provided by the WHO Collaborating Center in Supportive Cancer Care, Pain Research Group, The University of Texas M. D. Anderson Cancer Center. |
Los síntomas somáticos de la depresión (por ejemplo anorexia, insomnio, fatiga, y pérdida de peso) son menos confiables y carecen de especificidad en el paciente con cáncer (Endicott, 1984). Tienen mayor valor diagnóstico: los síntomas psicológicos de la depresión, disforia, desesperanza, inutilidad, culpa e ideación suicida (Massie y Holland, 1990). Una historia previa de depresión familiar o de episodios depresivos hace más probable este diagnóstico.
Se requiere una evaluación de posibles factores orgánicos ocasionados por el tratamiento y que pueden interpretarse como depresión. Tales factores incluyen los corticoesteroides (Steiefel, Breitbart and Holland, 1989), agentes quimioterapéuticos (Adams, Quesada, y Gutterman, 1984), irradiación cerebral (DeAngelis, Delattre, y Posner, 1989) complicaciones endocrinometabólicas del sistema nervioso central (Breitbart, 1989) y síndromes paraneoplásicos (Patchell, y Posner, 1989).
Los pacientes con cáncer y depresión son usualmente tratados con psicoterapia de apoyo, técnicas cognitivo-conductuales y medicamentos antidepresivos (Massie y Holland, 1990). La eficacia de los tricíclicos y otros antidepresivos en el paciente con cáncer está demostrada (Popkin, Callies, y Mackenzie, 1985). Los psicoestimulantes son de mayor utilidad en el tratamiento de la depresión en pacientes con enfermedad avanzada y en aquellos con disforia asociada a disminución en la actividad psicomotora y déficit cognitivo. Para una mayor información sobre esta materia se deben consultar las Guías para el tratamiento de la depresión (Guías del Panel para Depresión, 1993a, 1993b).
El uso de meperidina mientras se está tomando un inhibidor de la monoaminooxidasa está contraindicado, porque puede llevar a hiperpirexia y colapso cardiovascular. En general se debe ser muy cuidadoso cuando se utiliza cualquier analgésico opioide en pacientes que simultáneamente reciben inhibidores de la monoamino oxidasa (IMAO), porque se han reportado mioclonias y delirium (Breitbart y Holland, 1988). Los fármacos simpaticomiméticos y otros IMAO menos conocidos como el agente quimioterapeútico procarbazina, pueden causar una crisis hipertensiva en pacientes que están tomando un IMAO. Si en el pasado la depresión de un paciente respondió bien a un IMAO, se justifica continuar su uso, pero con precaución.
Aislamiento social
Pérdidas recientes
Tendencia al pesimismo
Presiones socioeconómicas
Historia previa de trastornos afectivos
Historia de abuso de alcohol u otras sustancias
Intentos previos de suicidio
Mal control del dolor
Fuente: Panel sobre Guías para la Depresión, 1993a.