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This content is provided by the WHO Collaborating Center in Supportive Cancer Care, Pain Research Group, The University of Texas M. D. Anderson Cancer Center. |
La falla cognitiva (delirium) tan común en los pacientes con enfermedad avanzada (Fleishman y Lesko, 1989) es una disfunción cerebral global sin especificar etiología, caracterizada por varios trastornos simultáneos del nivel de conciencia, atención, pensamiento, percepción, memoria, comportamiento psicomotor, emoción y ciclo sueño-vigilia. Otras características críticas del delirium son desorientación, fluctuación, altibajos e iniciación súbita de los síntomas descritos. El delirium es reversible aún en la enfermedad avanzada. Pero puede ser irreversible en las ultimas 24 a 48 horas de vida, probablemente debido a falla orgánica múltiple (Massie y Holland, 1990).
A veces es difícil diferenciar el delirium de la demencia, porque pueden compartir características clínicas como desorientación, trastornos de la memoria, del pensamiento y del juicio. Una diferencia es que el comienzo de los síntomas es más subagudo o crónicamente progresivo en la demencia que en el delirium. Ocasionalmente el delirium se sobrepone a una demencia previa, como en el caso de un paciente anciano, un paciente con SIDA o un paciente con síndrome paraneoplásico.
El delirium puede deberse a efectos directos del cáncer sobre el SNC, o por efectos indirectos sobre el SNC por la enfermedad o el tratamiento (medicamentos, trastornos electrolíticos, falla de sistemas u órganos vitales, infección, complicaciones vasculares) y a trastornos cognitivos preexistentes o por demencia.
En ocasiones el equipo médico y de enfermería considera que un nuevo síntoma tiene base psíquica sin descartar primero todas las posibles causas orgánicas. Debido a los múltiples fármacos que requieren los pacientes con cáncer y a su estado de fragilidad, los hipnóticos usados rutinariamente pueden ser suficientes para precipitar el delirium. Los analgésicos opioides incluyendo levorfanol, sulfato de morfina, metadona y meperidina (Bruera, Macmillan, Hanson, et al., 1989) pueden causar estados confusionales, particularmente en los ancianos y enfermos terminales. Los clínicos deben corregir las causas subyacentes el delirium (Adams, Fernandez, y Andersson, 1986; Fainsinger y Bruera, 1992; Fish, 1991; Lesko y Fleishman, 1991; Lipowski, 1987).